Un proyecto distinto de nación

José G. Isabeles Martínez

Lic. Ciencia Política, 8 semestre


Cuando una periodista del canal RT, le preguntaba al Presidente de Irán, Dr. Mahmoud Ahmadinejad, en mayo pasado en Washington, sobre la relación Irán-Estados Unidos, éste dejó claro que: 'las grandes revisiones requieren grandes decisiones, y las grandes decisiones necesitan personas fuertes'. En ese sentido desveló que Obama no es el estadista que el mundo necesita.

Ahmadineyad asegura que el conflicto en Oriente Medio, no va a terminar pronto, porque hay grupos que 'no están interesados en la paz' de la región, pues habría qué dejar de vender armas. Aquí pasa algo similar, ya que hay a quienes no les importa que el sistema político se perfeccione, o que la militarización del país termine.

La doctora en Ciencia Política Denise Dresser, en su conferencia: 'De la sumisión a la participación ciudadana', aclara que México produce 'empleados', pero no 'emprendedores'; que revisamos a fondo el pasado, pero poco discutimos nuestro futuro…, y que los cambios que México requiere, necesitan hacerse ya. La problemática es que se sigue pensando que 'más vale malo por conocido que bueno por conocer.'

Los adversidades del México profundo con 40 millones de pobres; una educación pública deficiente; sectores como el industrial-empresarial que no se duelen ante tanto abuso, enajenando al trabajador de otras áreas prioritarias de la vida, exigiendo sacrificios que no se remuneran y un largo etcétera más; sólo pueden enderezarse con hombres fuertes que dirijan al Estado hacia un cambio profundo y por ende radical (no así violento).

El 'nuevo' PRI no representa absolutamente nada, Enrique Peña Nieto está rodeado de los truhanes y pillos de siempre. Y aunque se ha mejorado el sistema político, la verdadera transformación no vendrá con el cambio de apariencias ni formas.

Si hoy fueran las elecciones (2012), usted debería decidir entre elegir una alternativa distinta o continuar con el PRI de siempre. Algunos titubean en que el PRD sea la mejor opción, no obstante es lo que hoy tenemos en el cenit de la izquierda nacional. Si no fuera el PRD, obligadamente tendría que surgir una fuerza que convocase a votar por un proyecto distinto de nación, tal como lo hizo el cardenismo (1988).

Porque la historia muestra que el PAN perderá las elecciones en 2012, como le ocurrió al Partido del Congreso en India, que después regresó. Empero lo que aquí no queremos es que regrese el PRI, por más que se le extrañe y se diga que 'el PRI robaba pero te dejaba robar.' ¡Por Dios!

El cambio de rumbo es impostergable, y en 2012 estamos obligados a votar por el país, más allá de votar por un candidato que pueda hacernos fruncir el ceño. La nación está compelida a mirar hacia otros polos; involucrarse con países con los que nunca lo ha hecho; arrancarse el cordón umbilical que le ata a EU; buscar estrategias que le garanticen actuar en el escenario internacional libremente y sin que sus consecuencias resulten perniciosas. El corolario es que el cambio vendrá, pero no de las mentes recalcitrantes, no de los fundamentalismos o fanatismos.

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